Ternura infinita.

Escrito el 27 julio 2007 por amanda y clasificado como ,

Amistad. Mónica Garcés

Las reuniones con la abogada, imprescindibles en esta parte del proceso, retrasan la convalecencia de mi desintoxicación. Porque, a pesar de que allí se habla otro idioma, cifras y letras que para mí no significan gran cosa pero a las que obliga el procedimiento, aún a mi pesar, se habla. Yo sigo sin estar preparada para hacerlo, porque lo que necesito es, más que recordar, olvidar. Y como los niños que creen no ser vistos cuando ellos mismos no ven, algunos días yo misma intento convencerme de que, no pensando en ello, puedo evitar que exista.

Hoy he salido de su despacho rota, ahogada en un mar de lágrimas, desilusionada y sola, muy sola. Dispuesta a pasarme las próximas horas autocompadeciéndome, lamiendo las heridas que habían vuelto a abrirse cuando yo pensaba que habían casi cicatrizado. Me ha leído la demanda que ella pensaba tener ya ultimada, en la que le he pedido que suavizara algunos términos que me parecían, en aquel momento y bajo el influjo de mi propia pena, demasiado drásticos, poco flexibles y con un matiz marcadamente mercantilista. Con su explicación de que es esa manera la única que permite la ley (del más fuerte) me he derrumbado. Porque no pueden verse enterrados en un puñado de términos técnicos, de proyectos de acuerdos que no van a serlo, treinta años de mi vida.

En uno de los momentos más tensos de la entrevista con la abogada, viéndome en aquel estado tan lamentable, me ha recomendado la visita a un psicólogo que me ayude a superar la situación de desamparo afectivo en la que cree que me encuentro, así como la escritura como terapia que suele funcionar con las personas poco comunicativas. Ahí ha estado acertada, sin duda, no sabiendo que ya hace tiempo que practico ese ejercicio.

Después de las lágrimas y por primera vez en todo el verano, he sentido la necesidad de acercarme al mar, de olvidarme de todo nadando, de quedarme quieta y en silencio debajo del sol. Al volver a casa, habiendo gozado de una magnífica tarde de olas juguetonas, viento reconfortante y agua y sol vigorizantes y, aprovechándome de nuevo de la wifi de un vecino, al que desde aquí agradezco la posibilidad de conexión casi a diario, he podido abrir el correo, en el que estaba aguardándome el mensaje que me ha acabado de redondear la tarde. Porque todo en él es ternura. Y eso, en éstas y en cualesquiera circunstancias – pero especialmete en éstas – tiene más valor que el mayor de los tesoros.

Hoy mi querido Sebas me hace un regalo con un precioso post en el que habla de mí, comparándome nada menos que a un árbol. Y para alguien que se siente tan vulnerable como una hoja seca que en cualquier momento puede ser barrida y arrinconada, es más que una declaración de amistad. Es tun chute de ternura sin adulterar. Y esa ternura, esa amistad, son consecuencia tan sólo de este ejercicio sincero de escritura, porque es de aquí y de allí únicamente de donde nos conocemos, aunque confío en que algún día podamos darnos un abrazo real.

Desde que escribí aquí mismo que todo en mi vida iba a cambiar me he sentido arropada por esa ternura. Con los correos, con las llamadas, con las cartas, con los mensajes… a los que todavía no he podido responder. Os lo agradezco tanto que suelo quedarme sin palabras. Las pocas que conservo las voy poniendo aquí. Entre otras cosas porque es la única manera que se me ocurre de agradecerla y corresponderla. Este parís puede que sea mi otra vida. Pero también es, en parte, el reflejo (y el relato) de mi única vida.

Comentarios

  1.   elojocondientes

    27 julio 2007, 11:08

    mira querida amanda: me ha costado años de llanto aprenderlo, una separación, muchas separaciones, pero finalmente me dí cuenta de que lo único permanente que existe es el cambio. O fluir con él y vivir la vida o no entenderlo y secarse. Eso es, al menos para mi. Pero cuando te das cuenta de que la vida es cambio permanente y lo aceptas, cómo se abre para todo lo que querramos hacer. Te mando un abrazo de oso enorme.

  2.   txarly

    27 julio 2007, 11:21

    Hace tiempo leí que la verdadera felicidad consistía en la búsqueda de la misma, más que en su consecución. Amanda, intenta soltar lastre y ponte a buscarla. Sé que lo conseguirás. Estoy seguro.

    Besos mil.

  3.   Luna

    27 julio 2007, 13:51

    Amanda, llorar es un sentimiento tan enriquecedor como puedan serlo otros, descarga el dolor y límpia.
    El tiempo es el mejor bálsamo para un dolor ahora inevitable.
    No corras, no aceleres y mantente tranquila,no hay más
    Saludos

  4.   francisco aranguren

    27 julio 2007, 14:31

    Creo que recibes lo que das…En cuanto a los treinta años pasados, te han preparado para lo nuevo que te va a llegar y por tanto, tienen su sentido y merecen ser honrados: es tu aprendizaje, lo que te ha hecho ser la que eres. Seguro que lo que viene es mejor. Un abrazo.

  5.   Fernando

    27 julio 2007, 18:38

    Todo lo que dejamos duele…saberlo de antemano tampoco lo evita, por eso daba igual que creyeras en cicatrices o no…y te ha de volver a doler varias veces…la vida es así de dura y hermosa…ahora como diría el malogrado cantautor Hilario Camacho…tienes la llave de tu vida y esa no ha sido más que una puerta más…besos y ánimos desde el río que fluye silencioso al Mediterráneo.

  6.   rythmduel

    27 julio 2007, 22:20

    Me sumo a la recomendación de luna. Ahora estás en fase de recomposición… tiempo habrá para otras cosas. Y seguro que nos veremos: aquí en Madrid la nena y tú tenéis una casa (o varias, por lo que sé).

    Último pensamiento: esta ternura la suscitas tú...

  7.   pau

    28 julio 2007, 00:07

    Después de leer a Sebas he venido a tu casa cagando leches.
    Debemos mirar las cosas desde el lado más optimista, saber ver el vaso medio lleno antes que medio vacío. Y en caso de estar vacío, pensar que mejor comer poco y bien, que mal y mucho.
    Los abogados deben mirar las cosas desde la frialdad. Y es por eso para lo que nos sirven, para percibir lo que nuestros tristes ojos no pueden ver a causa de las lágrimas.
    Piensa en lo que te digo, en los consejos que darías a una buena amiga de estar en tu situación, en el mensaje que trato que percibas…

    Los recuerdos siempre quedarán, más o menos atenuados, pero quedarán. Los buenos y malos, tiernos, dulces o agrios. pero no dejarán de ser recuerdos. En cambio, lo que si quedará con nitidez y solidez, es tu futuro y el de la nena, ese no se disipará... y como más claro y preciso sea, mejor para todos, incluso para el que hoy puede sentirse despojado.

    Es bueno que nades y escribas… pero, sobre todo, lo importante es que vuelvas a reir, divertirte, salir, alternar, hablar con gente simpática…

    Petons.

  8.   corsaria

    28 julio 2007, 10:14

    No hay recetas, no hay respuestas. Solo hay una vida. Besos! :)

  9.   sr. vayacondios

    28 julio 2007, 22:52

    Hace tiempo que la tengo en favoritos….
    Me gustan sus historias en fin…
    Deje que su abogada haga su trabajo ..y si confía en ella no le enmiende el trabajo.
    La situación es exactamente la que describe Pau…
    ps: entre demanda y demanda usted me relaja a mi.

  10.   neoGurb

    29 julio 2007, 00:10

    Suscribo todo. Qué gente más sensata y más estupenda atraes.

    Piénsalo: va a ser por algo.

  11.   Chaperon rouge

    29 julio 2007, 07:40

    Y si las lágrimas vuelven, ellas me harán más fuerte…(Luz Casal)

  12.   velvetinna

    15 agosto 2007, 19:11

    Me gusta cómo escribes, estoy segura de que eres una persona muy especial, espero que poco a poco, todo vaya encajando y vayas encontrando la felicidad y la ilusión. Te agrego a los enlaces de mi blog.
    Besitos

comentarios desactivados para este artículo