La felicidad de leer sosegadamente.
Escrito el 19 octubre 2005 por amanda y clasificado como Quisiera…,

En estos días de parón técnico de escritura he dedicado mis ratos más o menos libres a la lectura, con lo que va bajando un poco el montón de novedades (en mis estanterías, no necesariamente en el mercado) que había ido acumulando en un intento de no perderme nada. De no perderme nada que estuviera a mi alcance, hay que ir precisando.
Aunque no en el jardín, como la preciosa gorda que ilustra el post, porque hace ya un poco de fresco. Me he apoderado del sofá más próximo a la lámpara de mesa (y a la chimenea, que ya encendemos algunas noches, todo hay que decirlo), he montado mi campamento de libros, libretas y lápices, porque a mí me gusta leer subrayando, anotando, copiando, y me he puesto a la tarea, una de las tareas que más me gustan, menos me cansan y más gratificaciones me reportan.
Copiaba el otro día un párrafo de una novela de Iris Murdoch que leí este verano (Amigos y amantes) y Ernesto me (nos) obsequió un comentario con el que no puedo estar más de acuerdo, del que copio, también, las dos primeras frases: “La Felicidad (así, con mayúscula) no existe. Existen felicidades, constantemente, muchas, a nada que vivas en actitud de encontrarlas, reconocerlas y complacerte en ellas.”
Por ello el título del post de hace un par de días, el de hoy y otros muchos que (posiblemente) vendrán a continuación, porque también yo pienso que no existe una Felicidad, sino muchas pequeñas felicidades, muchos pequeños placeres, que están rodeándonos en nuestra vida diaria, que todos tenemos la capacidad de encontrar, de reconocer, a poco que nos lo propongamos y de complacernos en ellos.
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