Vacaciones por separado.
Escrito el 10 marzo 2008 por amanda y clasificado como Déjame que te cuente…,

El día a día a menudo resulta incómodo y conflictivo: la oficina y el instituto, los horarios estrictos, las comidas y las cenas, la lavadora y la plancha, la ingratitud de las tareas más domésticas y las discusiones por llegar a conseguir una distribución equilibrada y equitativa, a cada cual según su capacidad… pero también el tiempo de estudio y de ocio, las conversaciones y disgustos, las negociaciones y peleas, los distintos puntos de vista, los desencuentros y un sinfín más de dificultades añadidas.
A pesar de todas esas incomodidades y conflictos, de las peleas y las discusiones, es gratificante vivir juntas y solas. Y lo es por los instantes de complicidad y empatía, por las sonrisas y las caricias sinceras, por las cosquillas y los apretones, por las confidencias y las lágrimas, las conciliaciones y los abrazos, los besos de despedida y reencuentro, las ilusiones compartidas y las que no lo son tanto, los paseos y las tardes de compras, los empujones en la cocina, la cama de nuevo compartida…
Hasta hace muy poco tiempo las despedidas de fin de semana eran angustiosas, porque a mí me daba la sensación de que la arrancaban de mi lado, de que todo el tiempo que no pasara conmigo iba a ser tiempo perdido, que nos debíamos una a la otra la compañía de la que no habíamos disfrutado plenamente y que con aquellas interrupciones en nuestra rutina – a duras penas conseguida con apariencia de normalidad – no llegaríamos a recuperarnos jamás de esas (pequeñas pero constantes) pérdidas quincenales. Ahora parece que las cosas han cambiado. Porque estamos tan seguras la una de la otra que las ausencias ya no se consideran tales sino meros descansos, que nos sirven tanto para dedicarnos a actividades diferentes como para, sin llegar a alejarnos, distanciarnos lo suficiente para permitir que entre aire fresco en nuestra relación, y reencontrarnos, después de esos días de separación, con nuevos ánimos y alguna aventura que contarnos.
Al final de esta semana las dos nos vamos de vacaciones. Hemos madurado lo suficiente como para estar haciendo planes y no sentirnos ni por un segundo culpables por haber decidido que estas vacaciones primaverales las vamos a disfrutar cada una por nuestra cuenta, en diferentes lugares, por separado.
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10 marzo 2008, 23:07