Soñando despierta.
Escrito el 19 febrero 2008 por amanda y clasificado como Cajón desastre,

El castillo, el mar y el Montgó marcan los límites naturales del territorio en el que ahora me muevo. Cuatro o cinco manzanas, en diferentes direcciones, me separan de cada uno de ellos. Desde la terracita puedo verlos formando parte de mi nuevo decorado.
Anoche bastante tarde, antes de acostarme, salí a ver, a escuchar y a oler la lluvia que al fin se había decidido a mostrarnos su lado más benigno. Al frente, apenas si se divisaban las luces que todas las noches iluminan el castillo, y más parecían espectros intentando romper la niebla que – de repente – había tomado la ciudad al mismo tiempo que caían las primeras gotas.
Me quedé allí quieta y en silencio, soñando despierta debajo de una cúpula dorada y queriendo descubrir de dónde procedían aquellos inhabituales reflejos amarillentos que convertían la negrura de una noche sin estrellas en espectacular aurora a destiempo.
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