Mal de amores.
Escrito el 29 enero 2008 por amanda y clasificado como Historias de otros,

La primera sonrisa de la mañana, anterior incluso a la que le dedico a la nena al despertarla, me la ha provocado hoy una noticia. No por la ternura que podría despertar en cualquiera con un mínimo de sensibilidad (especialmente a esas horas de la madrugada) el leer, con ojos casi temblorosos al tiempo que te vas quitando las legañas, que se puede pedir una baja por mal de amores. Lo que de verdad me ha parecido fantástico es esa especie de psicología a la japonesa: resulta que lo hacen porque consideran que la baja por pena permite a sus empleadas llorar sus males y volver renovadas a trabajar.
Lo que ya no me convence es el poco tiempo de que disponen las muchachas para reponerse: ¿un día? ¿dos? ¿tres para las más mayores? ¿Acaso consideran que – siendo Japón un país superpoblado – en esas pocas horas pueden, además de llorar y después de retocarse el maquillaje, encontrar otro amor que les haga olvidar y les devuelva la sonrisa?
Pues creo que así querríamos vernos muchas ahora. Vestidas con quimono y con mal de amores a la japonesa. Y, una vez recuperadas, yendo de rebajas también por cuenta de la empresa.
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30 enero 2008, 20:28
2 febrero 2008, 02:56