Extraterrestre.
Escrito el 10 enero 2008 por amanda y clasificado como ¿Leemos?,

“Cerré El nido y me senté encima. Estaba al borde del llanto, y a continuación del nombre de Jerry puse hermano del alma y soledad. Comprendí entonces para qué le servía la gran jaula de alambre que había en el manillar de la bicicleta: para llevar a cuestas su enorme desesperación; y comprendí también que ese ojo suyo que miraba de lado estaba contemplando la vacía nada de la humana vida y la infinitud del tiempo y del espacio, nada e infinitud que él había unificado en su libro bajo el nombre de El Gran Vacío. Y ya puede usted imaginarse cómo me subió la autoestima tras leer esa novela. No más humedales en la selva, no más palabras y gestos carentes de significado: tenía a mi disposición un relato enteramente nuevo. A las etiquetas de pervertido, fenómeno de feria y genio contra natura podía añadirles ahora un adjetivo que todo lo justificaba: extraterrestre. Ayuda mucho, en las noches de soledad, poder mirar las estrellas y no ver en ellas meras escamas de hielo ardiente en el Gran Vacío, sino las ventanas iluminadas de nuestra propia casa. Desgraciadamente, ser extraterrestre no nos otorga ninguna de las ventajas prácticas de la riqueza o la fama, ni contribuye en nada a que aumenten nuestras posibilidades de terminar el día sin que alguna fatalidad se nos desplome sobre la cabeza. Y, para colmo, nunca me lo creí.”
Sam Savage. Firmin
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10 enero 2008, 21:41
14 enero 2008, 18:09