La ascensión.
Escrito el 19 diciembre 2007 por amanda y clasificado como Cajón desastre,

Hoy me han ascendido. Ya tengo una agenda igual a la de la jefa.
El viernes comienzan las vacaciones navideñas para la mayoría de mis compañeros de oficina. Yo, que este año me había propuesto guardarme unos días para poder hacer una escapada pero he tenido que invertirlos en asuntos menos mundanos, al parecer voy a ser la única que estará por allí absolutamente todos los días. Así que me han dejado (necesidad obliga) casi al mando. De momento ya me han dado la agenda, que debe ser uno de los atributos del poder porque sólo veo garabatear en ellas a los jefecillos de la oficina. Con la diferencia de que ellos las van rellenando con sus propias cosas y a mí me ha llegado ya repleta de instrucciones.
En un primer momento me he sentido glamourosa, tal y como suelo verme las pocas veces que me pongo delante de mi espejo mágico favorito – que como sabe cualquiera que disponga de uno de ellos, miente más que refleja -, elegante y sofisticada con mi agenda roja (¡roja! precisamente el único color que soy incapaz de relacionar conmigo misma) entre manos.
Aunque después me he dado cuenta (pronto, demasiado pronto) de que ese glamour no me va a servir de nada. En la oficina no va a haber nadie delante de quien presumir y seguiré yendo a tomar café, aunque con más prisas, a la misma cafetería de todas las mañanas, en la que hace ya mucho tiempo que ni me preguntan qué quiero, de puro aburrimiento. Con lo bien que me sentaría subirme en la banqueta, poner la agenda roja encima de la altísima mesa y, lánguida pero elegantemente, solicitar que me sirviesen un dry martini.
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20 diciembre 2007, 10:06
20 diciembre 2007, 15:10
23 diciembre 2007, 19:16