Un espectacular ramo de flores...
Escrito el 1 diciembre 2007 por amanda y clasificado como Regalito con lazo, De prestado

y un poema, que subo desde el sótano de los comentarios para poner en portada, formando parte del post.
TRENES
Escribo que
hay árboles fuera,
y un taller de coches.
Cuando no lo espere,
aquel tren nocturno
romperá el silencio
de la noche del pueblo.
En cada tren que rompe
el silencio de la noche,
vuelvo a mi casa.
En cada tren que rompe
el silencio de la noche,
subo y me voy:
ya estoy muy lejos,
cerca del mar, un poco antes
de la llegada del verano
Escucha cómo rompen las olas,
mira cómo brillan las luces de las casas
más allá de los pinos,
delante del agua donde se mecen
todas las estrellas y
los flotantes sueños.
Sin menospreciar al resto, han sido los regalos de cumpleaños que más profundamente me han tocado. No sólo por su belleza, sino sobre todo porque han constituido una verdadera sorpresa. Y eso, cuando se trata de un regalo, gusta e impresiona de verdad.
A Jesús, como él dice en el comentario en el que me regala el poema, le conozco – aunque no nos conocemos – desde hace ya tiempo. Desde el principio de nuestros blogs. Cada uno de nosotros hemos ido evolucionando, cambiando de plataforma aunque no de estilo, siguiéndonos en silencio y enredándonos en palabras propias y ajenas. Desde ese principio le siento cercano, semejante, amigable. Y en casos como éste compruebo con satisfacción que (una vez más) no me he equivocado
A mi hermana mayor la conozco desde hace más tiempo, pero ha sido en el último mes cuando, paradójicamente, más contacto hemos tenido. Ella debe saber, porque algunas veces me da la impresión de que lo sabe todo, que las flores naturales son una de mis debilidades. Por eso – y supongo que por muchas cosas más – me envió, en complicidad con la nena, a la que advirtió que no saliese de casa por la tarde, de parte tanto suya como del resto de su maravillosa familia (P. su compañero, A. y N. sus hijas e I. su nieto) el espectacular ramo para el que hube de salir a comprar un florero – que era una de las frivolidades que todavía faltaban en casa – con todos los poros erizados todavía por la emoción de haber ido leyendo los mensajes que llegaron tanto al blog como al correo electrónico. Y con el iPod, con todas las canciones, conectado y haciéndome caminar hasta más lejos de donde quería llegar. Esa es otra historia que quizá cuente otro día.
Hoy sólo tengo palabras de agradecimiento. Para mi hermana mayor y para Jesús, sí, pero también para ti porque sé que, de nuevo, has estado ahí en el momento preciso en el que yo te necesitaba.
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1 diciembre 2007, 21:06
1 diciembre 2007, 21:57