Un batido con patatas.

Escrito el 17 marzo 2007 por amanda y clasificado como ,



Esta es otra de las recetas que he preparado en La cocina encantada y que me ha salido tan bien que he querido repetir aquí.

Porque los batidos no sólo han de ser de frutas y las patatas también lucen en vaso.

Ingredientes:
  • 500 gramos de patatas
  • 3 ramas de canela
  • una pizca de canela en polvo
  • una rama de cidronela (variante de la menta de sabor ácido)
  • 200 ml. de caldo vegetal
  • 100 ml. de nata líquida
  • una pizca de sal

    Preparación: Mientras se precalienta el horno a 160º se van lavando las patatas, que no pelamos, y se envuelven en papel de estraza, para meterlas en el horno unos minutos. Cuando estén hechas, se sacan, se pelan y se trocean.

    Se ponen en el vaso de la batidora junto con el caldo y la nata, con una pizquita de sal. Se bate hasta conseguir una crema homogénea que se reparte en cuatro vasos altos y se reserva.

    Se pica una hojita de cidronela y una rama de canela y se espolvorea la crema de patatas que ya está en los vasos. Por último, se decora cada uno con media ramita de canela y una hojita de menta.

    Para tomar en frío, en cualquier momento del día. Lo pruebas y me cuentas.

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    Tarta de chocolate con nueces.

    Escrito el 10 marzo 2007 por amanda y clasificado como ,



    Con muchas, muchas calorías, para poder soportar bien el viento que nos está azotando estos días, cuando creíamos que ya teníamos la primavera a nuestro alcance.

    Y porque el chocolate, según voy averiguando cuando se me ocurre preguntar, parece que nos gusta a todos. Otra receta publicada con anterioridad en La cocina encantada.

    Necesitamos: 1 disco de masa quebrada, de la que venden refrigerada, 200 gramos de un buen chocolate fondant, una cucharada de cacao en polvo, 70 gramos de mantequilla, una cucharada de harina, 2 huevos, 3 hojas de gelatina, 2 vasitos de nata para montar y 100 gramos de nueces peladas.

    Enciende el horno a 200 º para que se vaya calentando. Unta con mantequilla y espolvorea con harina un molde para tarta y fórralo con la masa quebrada estirada. Pincha varias veces con un tenedor el fondo y cúbrela con papel de horno. Presiona las paredes para que no baje al cocer. Hornéala 10 minutos, retira el papel y ponla en el horno otros 5 minutos. Retírala y déjala enfriar.

    Derrite al baño maría 125 gramos de chocoalte y añade, batiendo continuamente con las varillas, 50 gramos de mantequilla, el cacao en polvo y los huevos. Déjalo enfriar mientras vas montando la nata.

    Pon en remojo la gelatina, escúrrela y disuélvela en tres cucharadas de agua caliente. Mézclala con la nata montada y añádelo a la crema de chocolate, removiendo bien hasta que esté todo incorporado. Pica 50 gramos de chocolate y 50 gramos de nueces y mézclalos con la crema, que ya se puede verter sobre la masa. Deja la tarta en la nevera hasta que cuaje. Ralla el resto del chocolate y parte las nueces restantes por la mitad. Decora la superficie y sirve frío.

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    Foie en milhojas con compota de manzana.

    Escrito el 4 marzo 2007 por amanda y clasificado como ,



    No me da tiempo a cocinar en dos casas diferentes, así que la de hoy es también una receta preparada antes en La cocina encantada. Allí es donde suelo estar a diario, y donde me encantaría encontrarte. Me gustan las grandes cocinas llenas de gente, aunque sólo se sienten a observar.

    En casa nos gusta mucho el foie y, aunque no lo compro a diario, pues todavía lo considero, por el precio, un lujo, procuro, cuando entra en la lista de la compra, aprovechar para preparar con él platos que también, por su presentación, pueden considerarse de fiesta, aunque nos los comamos un martes cualquiera. Hoy he encontrado un bloc de micuit que me ha parecido delicioso, así que esta noche va a formar parte de nuestra cena.

    Además del foie, se necesita una lámina de hojaldre (refrigerado o congelado yo todavía no he aprendido a hacerlo, así que lo compro hecho), dos manzanas, 5 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de vinagre de jerez, un poco de margarina, azúcar moreno y sal.

    La preparación es, como casi siempre, sencilla, y el resultado, si no espectacular, sí, al menos, diferente de una tostada de pan con foie.

    Se pelan las manzanas, se cortan en trozos y se rehogan en un poco de margarina hasta que estén cocidas. Después, se sazonan con un poco de sal. Se mezcla el aceite con el vinagre, se agrega a las manzanas cocidas que se aplastan con un tenedor hasta obtener una compota.

    Se desenrolla la lámina de masa de hojaldre y con ayuda de un rodillo, se deja lo más fina posible. Entonces, se coloca entre dos hojas de aluminio, se le pone un peso encima, para que quede lo más plana posible, y se hornea hasta que esté dorada por ambos lados.

    Con un cuchillo, se cortan 16 cuadrados del mismo tamaño. Se unta cada hojaldre con compota de manzana y se coloca encima una rodaja muy fina de micuit. Se forma milhojas de tres porciones cada uno, se espolvorea la capa de foie que queda encima con un poco de azúcar y se gratina unos segundos con el horno muy fuerte.

    Delicioso, en serio. Para disfrutar de un gran contraste de sabores.

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    Huevos de codorniz revueltos con trufa.

    Escrito el 17 febrero 2007 por amanda y clasificado como ,



    Cocinar es como un beso fugaz. Nos hace pensar. Nos alienta a continuar provocando nuevas sensaciones y nuevas experiencias. El cocinar, como el amor, puede perder toda su magia, su atractivo, su encanto y su seducción cuando se vuelve mecánico; cuando se convierte en una vulgaridad, trivial, habitual u obsesivo. Estos placeres buscan aspectos emocionales, románticos, imaginarios…

    La alquimia de las recetas se hace fundamental en un espacio lleno de fantasías eróticas. Un mundo de texturas y de sutiles transformaciones. Nos alimentamos con aventuras llenas de situaciones excitantes; inyectando a nuestro paladar calor, frío, pasión y sensualidad; llegando a confundir la cocina con amores inalcanzables. El placer de cocinar no avanza con la monotonía. Busca un espacio entre el roce y la distancia. Entre las miradas perdidas y el silencio ocasional. Entre labios entreabiertos, la lengua recogiendo saliva, proyectando pensamientos hacia los labios ajenos. Buscamos el placer entre la comida y la alcoba. Entre miradas, risas, lágrimas y escenas imaginarias.

    Andrés Madrigal. Placeres de alcoba.

    Me interesa desde hace mucho tiempo la llamada cocina afrodisíaca, aunque sólo la practico con los ojos, leyendo lo que otros han escrito sobre ella. Hoy puede ser un día tan bueno como otro para dejar la teoría y empezar con la práctica. Una receta sencillita, del mismo cocinero, y copiada del mismo manual, con un ingrediente aromático, lujoso, y, dicen los que saben de esas cosas, afrodisíaco. Así que la preparo para dos, que con la pasión no se juega.

    HUEVOS DE CODORNIZ REVUELTOS CON TRUFAS NEGRAS

    Los hacemos con 18 huevos de codorniz (no vale cambiarlos por huevos de gallina, el tener que ir rompiéndolos uno a uno, tan pequeños, también tiene su encanto) 50 gramos de trufa negra fresca, 15 gramos de mantequilla, una cucharada de nata, sal, pimienta y costrones de pan frito para acompañar.

    Es tan sencilla de preparar que casi me de vergüenza explicarlo. Se cascan los huevos de uno en uno con mucho cuidado, se van depositando suavemente en un cuenco y se baten, con sal y pimienta.
    En un recipiente al baño maría (es decir, dentro de otro más grande en el que ya hay agua hirviendo) se deja derretir la mantequilla antes de incorporar los huevos. Se trabaja, sin dejar de remover, aunque suavemente, hasta que formen grumos, momento en el que se añaden la nata y la trufa muy picada para que desprenda todo su aroma. Para servirlo, en un bonito plato para dos, se rodea con los costrones de pan que ya teníamos preparados. ¡Buen placer!

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