Categoría: ¿Leemos?

Vería la ira.

Escrito el 15 abril 2008 por amanda y clasificado como ,

Autorretrato. Clara Fernández Ortiz

“Desde la cama que compartía con ella, Lucy, la madre de los niños, vería la ira en los movimientos de Mamá al desplazarse ésta entre la cómoda y el tocador o al sentarse ante su reflejo multiplicado para recogerse el pelo, mientras murmuraba sin parar, sacudía cepillos, cerraba con fuerza los cajones, y en la evanescente oscuridad le parecía que la ira enderezaba el espinazo de Mamá, le afirmaba las facciones y la hacía salir con decisión del dormitorio para internarse en el día que resucitaba. Sola en la cama alta y bañada por la creciente claridad que despejaba las sombras, Lucy comprendería que, en la confusión de la vida, y dado que a toda ganancia sucedía inmediatamente una pérdida, y que la muerte y la decepción eran inevitables, la ira era la emoción idónea; que para todo ser humano con sensatez, memoria y sentido de la previsión, cada bocanada de aire que tragaba tenía que contener cierta dosis de violencia.”

Alice McDermott. En bodas y entierros.

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Instrucciones para llorar.

Escrito el 14 abril 2008 por amanda y clasificado como ,

“Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.

Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.

Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en el rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.”

Julio Cortázar. De Historias de Cronopios y de Famas.

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Infinitivos.

Escrito el 12 abril 2008 por amanda y clasificado como ,

Calpe. Pedro Martínez-Avial

“Montalbano volvió a acostarse y se permitió el lujo de entonar una elegía a la desaparición de las estaciones intermedias. ¿Qué había sido de ellas? Puede que, arrastradas por el ritmo cada vez más rápido de la existencia, también se hubieran acomodado a la nueva situación: habían entendido que ellas significaban una pausa y por eso habían decidido desaparecer, porque hoy en día no hay lugar para ninguna pausa en esta carrera delirante que se alimenta de infinitivos: nacer, comer, estudiar, follar, producir, zapear, comprar, vender, cagar y morir. Pero unos infinitivos que duran un nanosegundo, un visto y no visto. ¿Acaso no hubo un tiempo en que existían otros verbos? Pensar, meditar, escuchar y, ¿por qué no?, haraganear, dormitar, divagar…”

Andrea Camilleri. El olor de la noche.

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Luego le disparó.

Escrito el 3 abril 2008 por amanda y clasificado como ,

“Él meneó la cabeza. Me está pidiendo que me vuelva vulnerable y eso no puedo hacerlo. Solo tengo una manera de vivir. Y no contempla casos especiales. Un cara o cruz, quizá sí. En este caso con poco éxito. La mayoría de la gente no puede creer que pueda existir semejante persona. Se hará cargo del problema que eso les supone. Cómo imponerse a aquello cuya existencia uno se niega a reconocer. ¿Lo entiende? Cuando yo entré en su vida su vida ya había acabado. Ha tenido un principio, un desarrollo y un final. Esto es el final. Puede decir que las cosas podrían haber sido de otra manera; que podrían haber tomado otros derroteros. Pero ¿y cómo? Las cosas no son de otra manera. Son de ésta. Me pide que haga como que el mundo es lo que no es. ¿Se da cuenta?

Sí, dijo ella, sollozando. Me doy cuenta. De verdad.

Bien, dijo él. Eso está bien. Luego le disparó.”

Cormac McCarthy. No es país para viejos.

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